UNA DE PRÍNCIPES Y DE PRINCESAS
Tres príncipes y una princesa, de Yaiza Sanchis, 1ºE
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Como algunos años, el Rey Juan Sebastián hacía una fiesta para que un príncipe se casara con una de sus hijas.

 

Un día, el Rey lo anunció a todo el pueblo y dijo que se haría una semana después, pero añadió:

 

-Con una condición, cada príncipe debe traer algún animal para impresionarme, y el que más me sorprenda será el elegido.

 

Los tres príncipes que había elegido el Rey fueron buscando cosas imposibles de encontrar, no descansaban hasta encontrar algo.

 

Cuando llegó el día, se presentaron los tres: el príncipe John de Inglaterra, Michael de Holanda y Marcos de España.

 

Primero entró Michael de Holanda, y cuando se paró delante del Rey, éste dijo:

 

-¡Sorpréndeme!

 

Michael, al oír eso, sacó de su cesta una gallina y dijo:

 

-Señor, ésta es una gallina que puede hacer rodar aros de plástico con el pico, y la gallina lo hizo después de 20 minutos.

 

Luego entró John de Inglaterra, con una bolsa en la mano izquierda cerrada y el Rey le dijo:

 

-¡Sorpréndeme!

 

Muy nervioso, John abrió su mano izquierda con una rana dentro de ella y le dijo al Rey:

 

-Esto, Majestad, es una rana, que puede hacer música con sus fuertes patas delanteras y traseras.

 

De su bolsa sacó dos panderetas para las patas delanteras y dos tambores para las patas traseras para que la rana tocase. La canción fue tan larga que duró 30 minutos.

 

Finalmente, entró Marcos de España, y cuando entró le dijo el Rey:

 

-¡Sorpréndeme!

 

Marcos, muy atrevido, dijo:

 

-Buenas tardes, Su Majestad, esto es un burro que puede andar como una persona.

 

El Rey le dijo a Marcos que hiciera andar al burro como una persona.

 

Marcos lo hizo y el burro fue desde donde estaba Marcos hasta el Rey.

 

Cuando los tres príncipes terminaron, el Rey les ordenó que se reunieran con él ese mismo día.

 

Él les dijo que todas les parecían interesantes, entonces dijo:

 

-Michael, tú tienes que traer, dentro de dos semanas, una gallina, pero que dibuje y pinte como un famoso pintor.

 

Michael, con una cara como diciendo “qué dice este tío”, le dijo que encantado.

 

-Tú, John, tienes que traer, dentro de dos semanas, una rana, pero que todo lo que se le diga lo haga. ¡Todo!

 

John, con el cuerpo temblando, pensó “¿y yo de dónde voy a sacar eso?, pero le dijo que bien.

 

-Y tú, Marcos, quiero que me traigas, detro de dos semanas, un burro que hable.

 

Y él, sin pensar nada, dijo que estaba de acuerdo.

 

Cuando pasaron esas dos semanas, y le tocaba a Michael sorprender al Rey le dijo:

 

-Señor, lo siento mucho, no he podido encontrar una gallina que dibujase y pintase como un famoso pintor, lo siento mucho.

 

Y, sin decir una sola palabra más, salió del palacio decepcionado.

 

Seguidamente iba John y le dijo al Rey:

 

-Perdón, eeeh, ¿puede repetir lo que dijo hace dos semanas?, por favor.

 

Y finalmente, Marcos, apareció con un burro detrás suya.

 

El Rey, al ver un burro detrás de Marcos, se levantó de sorpresa y dijo:

 

-Por favor, no me decepciones.

 

Marcos le dijo al burro que se presentara, y el burro dijo:

 

-Hola, me llamo Canela, tengo 7 años, un hijo y una mujer, un amo, y me estoy aburriendo un montón.

 

Todos los del pueblo se quedaron con la boca abierta, y reinó un silencio como una estatua.

 

Y de repente dijo el burro:

 

-¡Y qué!

 

Todo el pueblo se levantó de sus sillas gritando y aplaudiendo, porque el burro había hablado, porque era un buen hombre, y lo había conseguido.

 

El Rey ordenó a sus guardias que hubiera silencio, y el pueblo se tranquilizó, y se volvieron a sentar en sus sillas.

 

El Rey se levantó de su trono y le preguntó:

 

-Tú, joven Marcos, ¿querrías casarte con mi hija, por el honor que me corresponde?

 

Y el joven Marcos dijo:

 

-El honor es mío.

 

A los cinco días, él y la Princesa se habían casado, y al salir de la Iglesia había una preciosa carroza adornada de blancas flores, y de ella tiraba Canela, y dijo:

 

-Y ahora me toca tirar a mí.

 

FIN

 

 

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